viernes, 8 de octubre de 2010

proseso de transformación del ser humano como individuo


BIOPSICOSOCIAL

Se refiere al hombre como una entidad compleja y compuesta por tres factores principales: un factor biológico (el cuerpo), un factor psicológico (la mente) y un factor social (la forma en que el individuo se relaciona con su entorno y como este lo afecta).

La concepción del hombre como ser biopsicosocial comprende todos los planos, los que están en constante interacción, su delimitación es difícil, no se puede separar que es producto del pensamiento, creencias, sentimientos, de su biología, de su entorno social. Por último, es importante señalar que en este individuo todos estos procesos son dinámicos y cambian a través de las distintas edades.

EL CRESIMIENTO Y EL DESARROLLO HUMANO COMO PROCESO


El concepto de crecimiento y desarrollo es parte fundamental en el proceso vital del ser humano.
Se define crecimiento como el aumento de tamaño del organismo.
Desarrollo, en cambio, es la aparición de nuevas características o la adquisición de nuevas habilidades. Estos procesos están íntimamente unidos en la realidad y su separación se hace más bien con fines didácticos. Por una parte entonces, se estudia el aumento en tamaño del organismo (medición de peso y talla básicamente o antropometría ) y por otra la aparición sucesiva de nuevas habilidades ( motoras, sociales, afectivas , de lenguaje ... )

Hay que tener presente que si bien el ritmo de crecimiento y desarrollo es propio de cada niño existe un orden de él que permite evaluarlo. Hay etapas de crecimiento y desarrollo que se van produciendo en sucesión ordenada, si bien con alguna variación temporal. Por lo tanto más importante que comparar entre niños con respecto cuanto pesan o miden, o si se sientan solos o caminan es apreciar en el niño individual cual ha sido su curva de crecimiento y desarrollo y su armonía con respecto a hitos generales.

Por otra parte si bien este proceso existe durante toda la vida del individuo no cabe duda que es precisamente en el período comprendido entre la concepción y el primer año de vida cuando se produce una verdadera explosión de crecimiento y desarrollo.
En ninguna otra etapa de la vida se volverá a crecer con un ritmo tan acelerado.

Del mismo modo estos meses serán fundamentales para definir el resultado final del individuo con el logro de todas sus potencialidades tanto de crecimiento físico como habilidades de todo orden.

Conviene señalar además que este período de crecimiento rápido hace al organismo más vulnerable y las alteraciones que pudieran aparecer, si no son detectadas y corregidas, pueden provocar trastornos que se mantienen y acentúan en el tiempo. Esto explica la importancia de los controles regulares, tanto durante el embarazo como después del niño, especialmente durante su primer año de vida.

FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL CRECIMIENTO Y EL DESARROLLO
HUMANO
El crecimiento es el proceso que produce el aumento fisiológico del tamaño de los seres vivo, mientras el desarrollo es el proceso de diferenciación progresiva que cumple simultáneamente con el crecimiento.
El crecimiento es un proceso cuantitativo, y el desarrollo es un proceso cualitativo que se evidencia anatómicamente por modificaciones de las proporciones, y fisiológicamente por la adquisición y perfeccionamiento de las funciones.
Los factores de crecimiento y desarrollo están condicionados por diversos factores biológicos reguladores (endógenos o internos y exógenos o externos).
Los factores endógenos son: los genéticos o hereditarios, metabólicos y neurohormonales.
Los factores exógenos son la alimentación y los factores ambientales.
FACTORES ENDOGENO
Los avances de los últimos decenios en la dimensión somática (medicina, biología, etc.) nos permiten fundamentar y justificar la labor educativa, ya que resaltan la importancia de la interacción de la dotación genética con el ambiente.
Gracias a la multiplicación celular y a la maduración de los componentes del organismo, el aumento de volumen y funcionalidad del cuerpo en los primeros años de vida es extraordinario. Un crecimiento tan espectacular no vuelve a repetirse en otro momento de la vida del ser humano, por ello es imprescindible realizar un control continuado que verifique la correcta evolución en esta etapa. NO DUDAMOS QUE UNOS PADRES RESPONSABLES ESTARÁN ATENTOS A QUE SE REALICE ESTE CONTROL CONTINUO, si bien el mismo ha de realizarlo el PEDIATRA DEL NIÑO. Por ello, estas breves líneas no tienen más que un valor informativo.
HERENCIA GENÉTICA
 Marca las directrices que condicionan la talla, el peso, la constitución y otros aspectos físicos como el color de pelo, ojos, etc. También puede marcar, entre otras cosas, la predisposición a enfermedades.
Los caracteres hereditarios pasan de padres a hijos a través de los genes que se encuentran en el núcleo de las células reproductoras. En este núcleo están unos órganos filiformes llamados cromosomas, cada uno de ellos está formado por miles de genes, se componen de ácido desoxirribonucleico (ADN) que es quién transfiere la herencia.
Cada célula reproductora tiene una dotación de 46 cromosomas y la meiosis (un tipo especial de división celular) provoca que el número de cromosomas se reduzca a la mitad, esto es, 23. Cuando el óvulo es fecundado por el espermatozoide se obtienen los 46 cromosomas, 23 de cada progenitor. En este momento la herencia biológica del nuevo ser queda determinada.
Para cada característica determinada hay un par de genes, uno de la madre y otro del padre. Pero existen genes dominantes (ejercen mayor influencia) y recesivos (menor influencia), por ello las características se manifiestan con la información marcada por los genes dominantes. Las combinaciones entre genes dominantes y recesivos pueden ser múltiples, así como los resultados.
Los hermanos no comparten exactamente la misma herencia, a excepción de los gemelos idénticos. Cada hijo hereda la mitad de cromosomas del padre y de la madre y esta mitad es una selección al azar, por lo cuál los resultados en las combinaciones serán diferentes. Según estadísticas, en teoría, una pareja podría engendrar 64 millones de hijos genéticamente diferentes.
El desarrollo neurológico
Podemos considerar el sistema nervioso y sobre todo el cerebro como eje del desarrollo humano. Regula todas las funciones del organismo e impulsa la evolución de la persona en todas las dimensiones.
Durante el embarazo se inicia la formación del cerebro y del resto del sistema nervioso. Esta formación culmina antes del sexto año de vida. Está suficientemente probado que la estimulación temprana favorece el desarrollo del cerebro y la maduración del sistema nervioso.
Dada la importancia de esta aseveración, a continuación aportamos algunos datos que nos ayudan a fundamentar las experiencias estimulantes que hemos de proporcionar a los niños. Siempre teniendo en cuenta que estos datos distan de ser un estudio detallado.

Sistema nervioso
Considerado en su conjunto, se divide en:
a) Órganos centrales, que forman el sistema nervioso central.
b) Órganos periféricos (en relación con los órganos centrales) que constituyen el sistema nervioso periférico.

El sistema nervioso central, además de la médula espinal, tiene el encéfalo en cuya parte anterior y superior se encuentra el cerebro. Está dividido en bulbo raquídeo, cerebelo, protuberancia, mesencéfalo, diencéfalo, telencéfalo y puente de Varolio.
El sistema nervioso periférico se divide a su vez en sistema somático y sistema vegetativo o visceral.
El sistema somático está formado por los nervios craneales y espinales; unos son sensoriales (reciben los estímulos del mundo exterior y mantienen el cuerpo en contacto con él), y otros son motores (gobiernan las respuestas de nuestro organismo ante esos estímulos).
El sistema vegetativo (visceral o autónomo) controla el medio interno: gobierna la respiración, el ritmo cardiaco, los movimientos intestinales y todas las demás actividades fisiológicas, incluso las respuestas físicas de las emociones, como el sudor de las manos que acompaña al miedo.
El cerebro
Ocupa la parte más voluminosa e importante del encéfalo. Sin el desarrollo que alcanza nuestro cerebro serían imposibles el lenguaje y el pensamiento abstracto, el razonamiento y el aprendizaje. Además, es el centro de la actividad intelectual, necesario para respirar, metabolizar alimentos e incluso par eliminar los desechos. Regula y coordina cada uno de los movimientos que realizamos, voluntarios e involuntarios, todas las impresiones sensoriales que recibimos, todas las emociones que sentimos. Sin el cerebro no podríamos apreciar un paisaje, una pintura, un poema o una melodía. Gracias a su desarrollo tomamos conciencia de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, de él depende nuestro desarrollo creativo, nuestra personalidad.
Intentando hacer una descripción escueta, el cerebro está compuesto de células nerviosas llamadas neuronas.
LAS NEURONAS
 Se dividen en tres partes: cuerpo celular, dendritas y neuritas o axones, y con ayuda de diferentes componentes electroquímicos, efectúan el trabajo cerebral.
El número máximo de neuronas se preestablece antes del nacimiento. En el hombre, la cifra aproximada es de cien mil millones. Una vez que el niño nace no se crea una sola neurona, hay pequeñas disminuciones en las primeras décadas que aumentarán progresivamente en las décadas posteriores. Si una neurona se lesiona o muere no puede ser reemplazada.
La información tomada por los sentidos, se transmite a través de los nervios y es recogida en el cerebro por las dendritas del área correspondiente al sentido en cuestión. Las dendritas pasan el mensaje al cuerpo de la célula y éste decide que hacen con la información. Puede archivarla, compartirla con otras células y/o reaccionar ante ella. La respuesta la transmitirá el axón en dirección al bulbo terminal.
Sea cuál fuere la reacción, la información es archivada para poder utilizarla en el futuro.
Los mensajes que se envían o archivan son impulsos eléctricos que se convierten en señales químicas. Las neuronas son como cables que conducen estos impulsos y necesitan aislamiento para transmitir rápida y eficazmente los mensajes. Por eso se revisten de una capa protectora hecha de proteína llamada MIELINA.
La mielinización se inicia durante el embarazo con las células cerebrales y es la base de maduración del sistema nervioso. Procede siguiendo dos leyes neurológicas:
LEY CEFALOCAUDAL. La mielinización procede de la cabeza a los pies.
LEY PROXIMODISTAL. El proceso se hace progresivamente desde el centro del cuerpo hacia las extremidades.
Está suficientemente probado que la estimulación acelera el proceso de mielinización.
El cerebro está compuesto de materia blanca (concentración de axones que llevan mensajes entre el cuerpo de la célula y el cerebro consciente) y materia gris (cuerpos celulares y dendritas comunicadas entre sí por conexiones o espacios que se denominan SINAPSIS).
Cada neurona está conectada con otras diez mil como mínimo, pero esta conexión no es directa, el espacio entre ellas o sinapsis lo cubre un neurotransmisor químico.
Cuantas más conexiones neuronales haya, mayor será la capacidad del cerebro.
Se han detectado conexiones neuronales en fetos de 70 días y sabemos que, mientras el cerebro está en formación, las posibilidades de conexiones son casi ilimitadas. A partir de los seis años estas posibilidades son infinitamente menores, y casi nulas a partir de los diez años. Desde ese momento el niño aprende nuevas habilidades, pero utilizando las conexiones neuronales ya establecidas.
La estimulación prenatal y neonatal, así como la recibida en los primeros tres años de vida, afecta y promueve el desarrollo de conexiones neuronales.
El cerebro está dividido en dos mitades o hemisferios y en su superficie, lo que llamamos corteza, es donde se almacena la mayor parte de la información.
La materia gris del hemisferio izquierdo es responsable principalmente de la lógica, el razonamiento y las habilidades cognoscitivas y analíticas como el lenguaje y las matemáticas.
La materia gris del hemisferio derecho es responsable principalmente del desarrollo artístico, la música, sonidos no verbales, las emociones y el pensamiento intuitivo.
La estimulación temprana bien ejercida, promueve el desarrollo de ambos hemisferios porque utiliza técnicas específicas para hacer trabajar a las dos partes del cerebro en un mismo proceso. Si cantamos una canción al niño, la letra estimulara el hemisferio izquierdo y la música el derecho.
Para comprender más fácilmente en qué períodos de la vida del niño son más relevantes las técnicas de estimulación, podemos marcar los tiempos aproximados en el desarrollo del cerebro:
ü      De la semana 10 a 18 de embarazo. Primera fase del crecimiento cerebral. Se establece el número de neuronas.
ü      De la semana 20 de embarazo hasta los 2 años. Crecimiento en tamaño y sofisticación de las neuronas.
ü      De la semana 20 de embarazo hasta los 4 años. Las fibras nerviosas se mielinizan rápidamente.
ü      8 meses de embarazo. Se duplica el tamaño del cerebro.
ü      Nacimiento. El cerebro llega al 25 por ciento del cerebro adulto.
ü      6 meses de edad. El cerebro llega al 50 por ciento del cerebro adulto.
ü      3 años de edad. Llega al 90 por ciento de su tamaño máximo.
LA NEUROLOGÍA EVOLUTIVA
Estudia el desarrollo del sistema nervioso en los primeros años de vida. Compara los resultados del examen neurológico con el patrón de evolución normal esquematizado por trimestres de edad del niño.
En el momento de nacer se pueden explorar al menos 70 signos neurológicos, este examen progresivo se irá enriqueciendo con los datos aportados por el seguimiento posterior. El seguimiento neurológico, junto con los resultados de una valoración de reacciones afectiva, de sociabilidad psicomotora, etc. diagnostica la normalidad del niño. En esta exploración básicamente se valora:
ü       el tono muscular activo y pasivo
ü       los reflejos y/o reacciones posturales
ü       el desarrollo psicomotor
El tono
TONO MUSCULAR ACTIVO es el que se refiere al desarrollo de las adquisiciones motoras: control de la cabeza, sedestación y mantenimiento en bipedestación principalmente.
TONO MUSCULAR PASIVO: su valoración se basa en la extensibilidad de los segmentos corporales y, de forma complementaria, en el movimiento de las extremidades (ángulo de aductores, talón-oreja, postura de muslos en híper extensión, ángulo poplíteo, ángulo de dorsiflexión del pie, maniobra de la bufanda, etc.).
Las fluctuaciones del tono muscular son muy marcadas durante el primer año de vida. En el primer trimestre el nivel de tonicidad es muy elevado. El bebé permanece con los brazos y piernas flexionadas, las manos cerradas con el pulgar fuera del puño y la cabeza rotada hacia un lado.
Durante el segundo trimestre esta actitud en tensión va cediendo y sustituyéndose por otra en la que el bebé aparece mucho más flexible y sereno en sus movimientos. Las manos se abren con frecuencia, la cabeza permanece largos períodos en la línea media y cuesta poco extender brazos y piernas.
Durante el tercer y cuarto trimestre estas características se hacen aún más acusadas ya que la flexibilidad muscular aumenta hasta tal punto que el niño es capaz de llevarse los pies a la boca con facilidad.
Entre los 12 y 16 meses, la flexibilidad se estabiliza, proporcionando al niño el tono adecuado para las adquisiciones motoras de este período y de etapas venideras.
El tono muscular varia en diversas circunstancias, por ejemplo cuando el niño duerme el tono disminuye al máximo, cuando se exalta con el llanto o cuando siente emociones intensas habrá variaciones.
La observación del tono muscular del bebé es muy importante dentro del campo de la estimulación temprana no sólo por su aportación diagnóstica, sino porque a partir de estas observaciones puede ejercitarse para conseguir patrones de pasividad o extensibilidad próximos a la normalidad, también puede aportar datos con respecto a posibles desviaciones que, con tratamiento neurológico y estimulación pudieran corregir anormalidades.
El examen neurológico y el seguimiento posterior deben ser realizados por el Pediatra o bien por el Neurólogo. La función del padre al respecto será la de observador que aplica sus conocimientos a la correcta aplicación del programa de estimulación.


Los reflejos.
En el momento de nacer el bebé dispone de respuestas automáticas ante determinados estímulos que favorecen la adecuación al nuevo ambiente. A estas respuestas las denominamos reflejos. Podemos distinguir los reflejos primarios o arcaicos y los secundarios o respuestas posturales.
LOS REFLEJOS ARCAICOS O PRIMARIOS
 Están presentes durante los primeros meses de vida. La fecha en que desaparecen puede ser variable, aunque su persistencia después de los cinco meses debe ser motivo de una exploración más profunda por parte del Neurólogo. Estos son algunos de los reflejos primarios habitualmente explorados:
Reflejo de succión. Al colocar cualquier objeto rozando los labios, el bebé succiona repetidamente.
Reflejo de deglución. Completa al anterior y permite la correcta alimentación del niño.
Reflejo de los cuatro puntos cardinales. Se encuentra relacionado con los dos anteriores y persiste hasta los dos meses. Al tocar la mejilla, el recién nacido desplaza la boca hacia el lado presionado. Del mismo modo flexiona la cabeza al tocarle la barbilla o la frente.
Reflejo de marcha automática. Con el niño en posición vertical, cogido por las axilas, con los pies en contacto con una superficie dura, se le inclina ligeramente hacia delante. En esta posición el bebé adelanta alternativamente los pies, como si caminase.
Algunas investigaciones mantienen que la marcha desencadenada por este acto reflejo tiene un grado de adaptación muy sofisticado, ya que si en la marcha el bebé encuentra un pequeño obstáculo, adapta su paso y lo franquea. También es capaz de desencadenar unos pasos sobre una pendiente ascendente.
Este reflejo suele desaparecer entre los dos o tres meses de edad.
Reflejo de prensión palmar. Al colocar cualquier objeto pequeño en la mano, se provoca una fuerte reacción de prensión en los dedos (grasping). Esta prensión suele desaparece entre los dos y los cuatro meses.
Reflejo de respuesta a la tracción. Cuando se obtiene la prensión de los dedos de ambas manos antes descrita sobre los dedos índice del adulto, o sobre una barra del mismo grosor, el niño es capaz de mantenerse suspendido en todo, o parte de su peso.
En el segundo trimestre el reflejo de prensión es sustituido por la prensión voluntaria, de modo que al colocar el adulto sus dedos el bebé los tomará como punto de apoyo para intentar llegar a la postura de sentado.
Reflejo tónico-asimétrico del cuello. El niño, echado sobre su espalda, gira la cabeza hacia un lado y mantiene los brazos en la postura de un “espadachín”, esto es, el brazo del lado hacia el que gira la cabeza extendido, y el otro tónicamente flexionado a la altura del hombro. Las piernas suelen estar cruzadas.
Este reflejo se observa durante el primer trimestre de vida. La posición favorece la fijación visual del bebé, ya que durante largos períodos de tiempo observa como su mano se abre cierra, o bien experimenta las sensaciones cuando roza con ella la ropa, los barrotes de la cuna, etc. Posteriormente observa los movimientos que realiza voluntariamente con la mano.


Reflejo de moro. Consiste en una flexión del tronco, hombros, caderas, manos y pies, a la vez que se extienden codos, rodillas y dedos; todo ello seguido de llanto. Esta reacción se obtiene al fingir una caída hacia atrás del niño.
Durante el primer trimestre el reflejo es completo, a lo largo del segundo la respuesta se limita a abrir las manos y posterior llanto. Más tarde desaparece.
Reflejo de prensión plantar. Cuando un objeto fino, por ejemplo un lápiz, roza la parte posterior del dedo pulgar del pie, provoca que los dedos se flexionen, llegando incluso a retener el objeto.
Este reflejo desaparece más tarde, aproximadamente a los nueve meses.
Reflejos oculares, principalmente:
Cleopalpebral. Los párpados de los ojos se cierran si aparece bruscamente una luz intensa o un ruido fuerte cerca del niño.
Ojo de muñeca. Se manifiesta a lo largo del primer mes. Cuando se desplaza la cabeza del bebé hacia un lado, los ojos parecen moverse hacia el lado contrario. El reflejo desaparece cuando el niño establece la fijación visual.
Reflejos secundarios o respuestas posturales. Aparecen con posterioridad a los reflejos primarios. Son de relevante importancia en e seguimiento de la evolución neurológica y se incluyen como automatismos en la conducta del ser humano a lo largo de toda su vida. Destacan entre todos los siguientes:
Reacción de propulsión lateral y posterior. Cuando el niño se sitúa en sedestación independiente, se le empuja de forma lateral, a la altura del hombro, extiende entonces el brazo del lado opuesto intentando parar la caída.
Del mismo modo, cuando se empuja al niño hacia atrás, las manos buscan el apoyo para mantener el equilibrio.
Reflejo de paracaídas. Se mantiene al niño en suspensión ventral, sujeto por los costados y se le inclina bruscamente hacia delante. El niño realiza un movimiento brusco para protegerse de la caída, con extensión de los brazos y abertura de las manos.
Este reflejo aparece entre los seis y nueve meses y, como en los anteriores, su ausencia puede ser indicativa de alguna lesión neurológica. De ahí la importancia de su exploración.
El seguimiento de la aparición o ausencia de los reflejos que han sido descritos no presenta grandes dificultades para el educador. Debe tenerse en cuenta, a la hora de realizar una programación de actividades, e incluso una serie de ejercicios encaminados a estimular estos reflejos en el período adecuado.

El desarrollo psicomotor
La evolución del desarrollo psicomotor es otro índice a tener en cuenta para la comprobación de la maduración progresiva del sistema neurológico. En el momento de nacer, los órganos sensoriales presentan un adecuado grado de perfección, sin embargo, el sistema neuromuscular está poco desarrollado. El recién nacido presenta una motricidad no coordinada, generalizada y sin finalidad alguna. La actividad refleja primaria o arcaica, que incluye todos los reflejos que persisten hasta los tres o cuatro meses, le ayudan en su adaptación al nuevo medio.
La maduración que sigue la motricidad, al igual que la del sistema nervioso, es céfalo-caudal, se inicia en los músculos que mantienen la cabeza erguida hacia abajo, y proximodistal, se extiende del centro del cuerpo a las extremidades.
Alrededor de los tres meses, el bebé sostiene la cabeza erguida cuando está sentado y, al ponerle boca abajo, se apoya en los antebrazos levantando la cabeza y los hombros.
La hipertonía del recién nacido se convierte, de los tres a los nueve meses, en hipotonía que apenas se apreciará después de los 18 meses.
A los seis meses, el niño mantiene la sedestación en breves períodos de tiempo que aumenta progresivamente. En esta edad se voltea con facilidad y se inicia en la reptación. A los siete meses, cuando está sentado, se ayuda apoyando los brazos delante del cuerpo, y a los ocho meses mantiene un buen equilibrio sentado.
La etapa de gateo se muestra más irregular, algunos niños comienzan a gatear a los ocho meses y otros gatean después de caminar.
Entre los ocho y nueve meses, se inicia la posibilidad de mantenerse en pie sin apoyo durante unos segundos. De los diez a los doce meses, puede estar en bipedestación sin ayuda.
La marcha se consolida alrededor de los doce meses. Comienza con desplazamientos cortos y próximos a las paredes, muebles o a las manos del adulto. Camina agarrado de una mano al adulto y después lo hace solo.
No hay una edad exacta para que el niño comience a caminar, al igual que en el resto de adquisiciones motoras, lo que es invariable es el orden de adquisición. Un niño no podrá caminar si antes no se mantiene en pie sin ayuda, no obtendrá este logro sin sentarse solo y no mantendrá la sedestación independiente sin buen control cefálico.
Con una correcta estimulación. Pueden adelantarse las fechas de dominio de habilidades motoras, pero no el orden. Igualmente, un niño puede comenzar a caminar a los nueve meses y otro a los trece sin que consideremos anormal al segundo.
A partir del año, el niño adquiere y domina diferentes destrezas motoras que le permiten alcanzar mayor autonomía: subir y bajar escaleras, dominar diferentes desplazamientos, sentarse en sillas pequeñas, montar en triciclo, coordinar movimientos, doblar la cintura al agacharse, etc.
La coordinación de los dedos y manos también progresa rápidamente en los tres primeros años.
Durante las primeras semanas, el bebé mantiene los puños cerrados, a los dos meses pasa largos ratos tratando de coordinar los movimientos de las manos, y hacia los cuatro o cinco meses ya tiene control voluntario de las manos, comenzando la manipulación de objetos. Con medio año sostiene objetos, primero con las dos manos y después con una. Entre los nueve y diez meses ya ha aprendido a utilizar pinza digital, es decir, utiliza el pulgar y el índice para coger objetos.
A los dos años, el niño se mueve continuamente, manipula y explora su entorno cada vez con más eficacia. Progresa en el control de sus movimientos y, antes de cumplir los tres años, come solo y realiza muchas tareas de modo autónomo. La integración corporal es cada vez más patente.
Sistema endocrino y metabolismo
El sistema nervioso y el endocrino interactúan y ambos tienen una importancia vital en la salud física y emocional porque coordinan juntos las funciones del organismo.
El sistema nervioso utiliza impulsos electroquímicos para transmitir sus mensajes; el sistema endocrino emplea hormonas que envía a través de la sangre para llevar el mensaje a todas las células del cuerpo.
La coordinación de los factores que inciden en el crecimiento y desarrollo debe ser ejercida por las glándulas endocrinas o glándulas de secreción interna que se encargan de segregar los compuestos químicos llamados hormonas. Cada hormona ejerce su influencia sólo en las células a las que va destinada.
Las hormonas estimulan o inhiben los procesos orgánicos, activan o desactivan los genes que gobiernan una función determinada, aceleran o retardan las funciones de las células, etc.
La principal función de las hormonas consiste en regular los procesos bioquímicos en el organismo para mantener constante el medio interno. Aún no se conocen todas las funciones que llevan a cabo, algunas son las siguientes:
El hipotálamo regula las secreciones de la hipófisis, la temperatura, el hambre, la ser y los impulsos sexuales.
La hipófisis regula el crecimiento de los huesos y organiza la actividad de gran número de glándulas endocrinas. Se cree que tiene influencia en la memoria y el aprendizaje.
La glándula tiroides controla el ritmo del metabolismo y del desarrollo corporal.
Las paratiroides regulan el nivel de calcio en la sangre.
El timo regula la producción de un tipo de glóbulos blancos en los niños que les ayuda a combatir infecciones, mantiene estable la presión sanguínea, etc.
Las suprarrenales controlan el equilibrio de sales y agua y preparan al organismo en los casos de emergencia.
El páncreas administra el nivel de azúcar en la sangre.
Los ovarios y los testículos controlan el desarrollo sexual. Adquieren influencia progresiva a partir del quinto o sexto año hasta la explosión biológica de la pubertad.

El ritmo metabólico es la velocidad a la que el organismo transforma los nutrientes en energía. Las dos hormonas que regulan el metabolismo son la tiroxina y la triiodotironina segregadas por la tiroides.
Si el ritmo metabólico desciende se retrasan todas las funciones orgánicas. Si por el contrario, se acelera aparece el nerviosismo, perdida de peso, e incluso si el aumento es considerable, puede haber alteraciones emocionales.
Ya que el control de la energía y en gran parte de las emociones depende de la tiroides, la deficiencia de ésta puede traer como consecuencia el retraso físico y mental de los niños.
El cerebro se comunica con el resto del organismo por medio del hipotálamo. Este registra la información sobre las condiciones en que se encuentra el cuerpo y es el principal coordinador de las relaciones entre el sistema nervioso y el endocrino.
Los mensajes que llegan o parten del cerebro pasan por el hipotálamo y éste recibe la información sensorial de la que somos conscientes y también de otros datos que nos pasan desapercibidos como las necesidades de nutrientes en las células, el nivel de hormonas en la sangre, etc. Y a estos datos de los que no somos conscientes responde de forma adecuada manteniendo el cuerpo en perfecto funcionamiento.
FACTORES EXOGENO
Los factores externos que pueden incidir en el desarrollo normal son varios, y están relacionados en gran medida con el nivel económico, social y cultural de la familia y el entorno del niño. Entre ellos destacan:
Alimentación
Por la alimentación proporcionamos al organismo los alimentos necesarios para una correcta nutrición, es decir, para que se realicen una serie de procesos fisiológicos que utilizan y transforman las sustancias químicas contenidas en los alimentos.
El aparato digestivo comienza por desdoblar los alimentos en sus componentes químicos gracias a los jugos digestivos. Las pequeñas moléculas de nutrientes son absorbidas por la sangre y transformadas en la energía necesaria para mantener los procesos vitales y las actividades diarias. También se obtienen los materiales necesarios para formar nuevas células imprescindibles para el crecimiento.
Los niños han de seguir las pautas de alimentación marcadas por el Pediatra, éste en las exploraciones periódicas valora los parámetros somáticos básicos y conoce las necesidades de proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas o minerales de su organismo en cada período de edad.
Los efectos de una mala nutrición prolongada son tan nefastos que impiden la evolución marcada genéticamente y el normal desarrollo del niño. Esta mala nutrición puede darse por efecto o por exceso.
Por otra parte, el crecimiento y desarrollo del cerebro es muy importante la dieta de alimentación de la madre antes de la concepción, durante el embarazo y el período de lactancia.
Por supuesto, el consumo de drogas, alcohol, tabaco y otras sustancias nocivas tendrá consecuencias muy negativas.
Algunos efectos de la mala nutrición en estos períodos tienen como consecuencia el peso y tamaño del cerebro inferiores a los normales además de obtener menos ADN, la concentración de proteína en las neuronas es menor y la mielinización se retrasa, las ramificaciones de dendritas es más baja, se realizan menos conexiones neuronales y los bebés responden a la estimulación sensorial e forma inferior a la normal. La evolución general de forma inferior a la normal. La evolución general es más lenta y el crecimiento y la salud sufren deficiencias.
Dada su importancia, le dedicaremos un nuevo anexo.
MEDIO SOCIAL
En los factores externos de educación y ambiente, además de los ya explicados ampliamente a lo largo del presente trabajo con respecto a los desarrollos intelectual, social, emocional, afectivo, creativo, etc., queremos destacar otros que también inciden en la evolución somática del niño.
Como pueden ser la higiene y los cuidados sanitarios básicos seguidos por los adultos responsables del niño, que además deben satisfacer sus necesidades de sueño y reposo, actividad, alimentación, etc. También deben encargarse de que se realice un seguimiento preventivo por parte del médico, que se aplique el calendario de vacunaciones y cuantos cuidados sean necesarios para garantizar la salud física y emocional del pequeño.
La exposición continuada a contaminación bacteriana o vírica puede ocasionar una patología crónica que afecte al desarrollo somático normal, de igual modo pueden incidir los procesos agudos de alergias que pueden provocar asma u otras alteraciones que y se dan con más frecuencia en los últimos años.
La sobrepoblación de grandes ciudades con escasez de aire libre de contaminación ambiental, las zonas de climas y altitudes extremas y la inmovilización por accidentes sufridos, son otros de los muchos factores ambientales que pueden afectar a la normal evolución de los factores internos, alterando el desarrollo somático del niño.
ETAPAS DEL DESARROLLO HUMANO

En general, podemos decir que las etapas del desarrollo humano son las siguientes:
ü      PRENATAL
ü      Infancia
ü      Niñez   
ü      Adolescencia
ü      Juventud
ü      Adultez
ü      Ancianidad
PRENATAL
Es la que se desarrolla en el vientre materno, desde la concepción del nuevo ser hasta su nacimiento. Se le denomina también de la vida intrauterina y pasa por tres periodos:
PERIODO ZIGOTICO: Se inicia en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo y se forma el huevo o zigoto. Este comienza a dividirse y subdividirse en células y aumenta de tamaño hasta formar el embrión, que al final de la segunda semana se arraigan en el útero.
 PERIODO EMBRIONARIO: Dura unas 6 semanas, en el cual el embrión se divide en tres capas:
ü      Endodermo
ü      Mesodermo
ü      Ectodermo
         Estas capas se van diferenciando hasta formar los esbozos de los futuros sistemas o aparatos corporales. Del ectodermo se forma el sistema nervioso y los órganos de los sentidos.
PERIODO FETAL : Es la culminación del embrión , el feto ya tiene la definida forma de un ser humano , que después de desarrollarse aceleradamente durante 7 meses , abandona el claustro materno en el acto del nacimiento.
                                                  POStNATAL
LA INFANCIA
Es la etapa comprendida entre el nacimiento y los 6 años de edad. Algunos autores lo limitan a los 12 y 18 primeros meses .Periodo Sensorio Motriz, denomina PIAGET  a estos primeros meses de la vida.
 EL NEONATO :  El recién nacido vive durante el primer mes de su vida lo que se denomina el Periodo Neonatal , pesa un promedio de 3 Kilos , presenta una cabeza verdaderamente desproporcionada en relación con su pequeño cuerpo, y que duerme la mayor parte del tiempo.  Manifestando acelerados progresos:             
ü      Aparecen los primeros actos reflejos: succión del pecho materno, reacción de sonidos fuertes
ü      Realiza movimientos espontáneos e indiferenciados: agita y retuerce su cuerpo, mueve brazos y piernas, pedalea, etc. .
ü      Reacciones emocionales indiscriminadas de agitación y excitación: que acompaña  adictos movimientos. se  producen ante estímulos agradables o desagradables por una perdida del equilibrio del organismo.
 DESARROLLO DE LA INFANCIA: En los primeros años el infante se interesa fundamentalmente en ejercitar sus órganos sensoriales, sus movimientos y su lenguaje, para lo cual manipula incansablemente los objetos que se encuentran a su alcance.
         De este modo, en los tres primeros años el pequeño infante logra conquistas humanas tan valiosas y decisivas como manejar sus manos, ponerse de pie, caminara, hablar, y desplazarse por su medio.
Esta etapa es predominantemente hogareña, pero en los dos o tres últimos años el infante recibe la llamada Educación Inicial, que lo impulsa a un bien orientado desarrollo.
                                                     LA NIÑEZ
Se le sitúa entre los 6  y  12 años, corresponde el ingreso del niño en la escuela, lo que significa la convivencia con seres de su misma edad y, por lo tanto, iguales en derechos y deberes y en el tratamiento. Lo cual influye decisivamente en su proceso de socialización.
Las exigencias del aprendizaje escolar estimulan poderosamente el desarrollo de sus funciones cognoscitivas: percepción, memoria, razonamiento. El niño juega, estudia y desarrolla sentimientos de deber, respeto al derecho ajeno, amor propio, etc.
Se  desarrolla también su pensamiento lógico, controlando la imaginación desbordante que imperaba en la etapa anterior. El niño se vuelve mas objetivo, siendo ya capaz de ver la realidad, tal como esta es y no como se la imaginaba.
                                          LA ADOLESCENCIA
Es la etapa comprendida aproximadamente entre los 12 a 14 años y los 18 o 20 años, en esta edad el individuo deja de ser un niño, pero todavía no ha alcanzado la madurez y el equilibrio propios del adulto. Sin embargo, es difícil precisar con exactitud cuando termina, dependiendo estos de muchos factores sociales  económicos y culturales.
 En las sociedades primitivas dura poco.  En las civilizadas dura mucho más.
Se registra un acelerado crecimiento en talla y peso, cambia la voz, las glándulas sexuales empiezan a madurar, apareciendo los caracteres secundarios de los sexos y  registrándose una pronunciada diferenciación en las formas corporales del hombre y la mujer, Estadísticamente se ha comprobado que las mujeres maduran más pronto que los hombres.
CAMBIOS PSICOLÓGICOS: Los bruscos cambios orgánicos  a su vez determinan profundas modificaciones psicológicas, mencionaremos las principales:
ü      Descubrimiento del mundo del Yo
ü      La vida sentimental se hace muy intensa y oscilante
ü      Comienza a preocuparse progresivamente por el futuro
ü      Comienza a sentir la fuerza de los valores o ideales
ü      Impulso  a la realización
ü      Anhelo de independencia
ü      La fantasía se desarrolla mucho volcándose hacia el propio mundo interior
                                            LA JUVENTUD
Es la etapa comprendida entre los 20 y 25 años de edad. Hay que advertir que es muy difícil marcar la duración exacta de estas etapas y que ellas pueden variar mucho por diversos factores: clima, herencia, salud, clase social y cultural, etc.
En la juventud el individuo se halla más tranquilo con respecto a lo que había sido en su adolescencia, aunque no ha llegado todavía al equilibrio que es característico de la adultez.
Esta es la mejor época para el aprendizaje intelectual, pues el pensar  ha logrado frenar los excesos de la fantasía y es capaz de dirigirse objetivamente a la realidad. Es decir, de captarla tal como esta es.

                                                       LA ADULTEZ
Es la etapa comprendida entre  los 25 y los 60 años, como en el caso de las demás etapas, es muy difícil determinar en forma precisa, cuando comienza y cuando concluye. Su iniciación y duración depende muchos factores tales como la salud, los hábitos de vida, el vigor físico, la alimentación, etc.
 En esta etapa de la vida el individuo normal alcanza la plenitud su evolución biológica y psíquica. Su personalidad y su carácter se presentan firmes y seguros.
El individuo maduro se distingue por el control que logra de su vida emocional, que le permite afrontar los problemas de la vida con mayor seguridad y serenidad que en las etapas anteriores.
 La adultez es la época del mayor rendimiento en la actividad. Sin embargo cabe esta pregunta  ¿Todos los adultos llegan  ala plena madurez?
 Indudablemente que no, por lo cual se les puede clasificar en adultos maduros y adultos inmaduros.
                                                    LA ANCIANIDAD
 La etapa final de la vida se inicia aproximadamente a los 60 años. Se caracteriza esta edad por una creciente disminución de las fuerzas físicas, lo que, a su vez ocasiona una sensible y progresiva baja de la actividad mental.
 El individuo va perdiendo el interés por las cosas de la vida y va viviendo mas en función del pasado, que evoca constantemente ya que el presente y el futuro le ofrecen en realidad muy pocas perspectivas.
 Los rasgos del carácter se van modificando, en los ancianos que no han tenido una madurez madura, se manifiesta una marcada tendencia a la desconfianza, el egoísmos, el criticismo agudo y las reacciones agrias contra sus familiares y el ambiente social .
FACTORES DE RIESGO PARA EL CRECIMIENTO Y DESARROLLO EN LA ETAPA PRENATAL
Diversos factores aumentan la posibilidad de que una mujer tenga un embarazo de riesgo:
ü      Antecedentes de preclampsia o eclampsia.
ü      Consumo habitual de alcohol y tabaco después de las primeras semanas de embarazo.
ü      Edad menor a 14 años o mayor a 35 años.
ü      Embarazos múltiples.
ü      Enfermedades anteriores o durante el embarazo: anemia, alcoholismo, diversas cardiopatías, diabetes, hipertensión, obesidad, diversas enfermedades infecciosas, afecciones renales o trastornos mentales.
ü      Hemorragia durante la segunda mitad del embarazo en embarazo anterior.
ü      Hijos anteriores con alguna malformación.
ü      Intervalo entre embarazos inferior a 2 años.
ü      Peso corporal menor de 45 kg o mayor a 90 kg (varía de acuerdo a talla)
ü      Problemas en un embarazo previo.
ü      Talla menor a 140 cm.
ü      Riesgos alimenticios:
ü      Los pescados con alto contenido de mercurio deben ser evitados, como el tiburónpez espadacaritablanquillo y algunos atunes. Otros alimentos como los camaronessalmón, bacalao y bagre, no deben ingerirse más de una vez por semana por tener un bajo contenido de mercurio.
Los factores mencionados anteriormente (genéticos, reproductivos, médicos, económicos, culturales o de la conducta) son considerados en su amplia mayoría como causas potenciales para que se produzca un crecimiento intrauterino retardado que a su vez se considera un factor de riesgo para trastornos neurológicos y del desarrollo 

FACTORES DE RIESGO PARA EL CRECIMIENTO Y DESARROLLO EN LA ETAPA POSTNATAL
ü      Enfermedades, accidentes o cualquier tipo de exposición a sucesos que puedan afectar el funcionamiento biológico del niño.
ü      Además del referente biológico del niño/a, resulta necesario hablar de los riegos sociales que, como es conocido, la relación o vinculación de lo biológico y lo social condiciona el surgimiento de lo psicológico, por tanto estos riesgos sociales incluyen también una inadecuada o deficiente estimulación o educación por parte de la familia y los padres, en particular, al desarrollo psíquico integral infantil. En este sentido, se ha planteado, que "los problemas vinculados con un desempeño defectuoso del rol de padre o madre, representan factores de riesgo para las alteraciones psicológicas infantiles". Estos elementos macrosociales referidos a las condiciones socioculturales y materiales de vida al igual que los relacionados a la calidad de la estimulación y las relaciones en plano íntimo de la familia, actúan ambos en estrecha interdependencia y correlación mutua en un mismo proceso, como un todo indivisible.
ü      Dentro de los principales riesgos que afectan el desarrollo temprano están:
ü      Factores económicos: pobreza extrema, desempleo, etcétera.
ü      Factores culturales o de la conducta: bajo nivel educativo, actitudes inadecuadas hacia la atención sanitaria, falta de asistencia prenatal o atención inadecuada, tabaquismo, alcohol, drogas, edad superior a los 35 años o inferior a los 16, madre soltera, intervalo breve entre embarazos, carencia de grupo de apoyo (familia, esposo, etcétera), estrés, etcétera.
ü      Estos pueden ocurrir tanto en etapas prenatales como en las perinatales o postnatales y pueden llegar a producir daños a nivel orgánico o no, pero también influyen negativamente en el curso del desarrollo infantil tanto o más que los biológicos. Estos riesgos se refieren a las relaciones y las características de la dinámica familiar donde está inserto el niño, como son, las características de la relación de pareja de los padres, su nivel sociocultural, grado de escolaridad, salario y ocupación; el número de personas que conviven y las condiciones materiales de vida
ü      Hoy en día, tras las investigaciones que se han venido haciendo en Cuba, los riesgos que más pudieran influir en el desarrollo psicológico infantil son:
ü      La anemia, la desnutrición, toxemia, Cesaria, fumadora y los casos sociales. 1995. Bajo peso, hipertensión arterial, emociones fuertes, peleas familiares, aumento de peso, fumadora, 2005
ü      Incapacidad para poder ejercer la función educativa y promover el desarrollo infantil por desconocimiento de cómo hacerlo, sobre todo de las acciones para promoverlo. 2000/2001.
ü      No solución de la incapacidad por no explicación y concientización de los conflictos y traumas vivenciados por los padres y madres en sus familias de origen. 2002








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